En una calle peatonal, al fondo, junto las enredaderas del muro que enmarca la calle. Allí sucedió una cosa mágica el pasado sábado. Tras muchos correos y azúcar, salió del horno una preciosa mesa llena de cosas bonitas. En azul, naranja, amarillo, verde y rosa se tiñó el día. Macarons, cucharas de chocolate, cakepops, tartas, tartaletas de limón, galletas, cupcakes, caramelos… en latas, tarteras, platos antiguos, jarrones y más cachivaches preciosos. La ilusión de ser niño y tener que elegir entre un sinfín de dulces se reflejaba en la cara de todos los que se pararon. ¿Qué cojo? ¿Puedo uno más?




