Un caracol sibarita

Desde hace más de dos meses, tengo un caracol viviendo en una maceta de mi casa. Lo recogí de la calle, le salve de una muerte segura! aunque mi marido dice que lo mío fue puro egoismo, porque me encantan los caracoles! Me hace feliz verles salir tan lento de su “casa” y que lleven su hogar a cuestas me parece lo más!

Pues bien: le subí y le puse en la única planta que ha logrado sobrevivirme, una hiedra. Le pongo lechuga y ahí vive el tío tan pancho. No se mueve, por eso le saco de vez en cuando a “pasear”: basicamente le pongo en el lavabo, le echo aguita, tarda diez minutos en salir el tío vago y se da una vueltita, en media hora recorre cinco centímetros!

El otro día como no tenía lechuga, le puse rúcula. Al principio creí que le había matado: no salía de su casa!!!! Luego me di cuenta que estaba saciado. Esta gordo, hermoso y le gusta comer! Duerme, come y vive en un minijardín ¡qué mas se le puede pedir a la vida!

Yo creo que si me dejan elegir, me reencarno en caracol!

Un pensamiento en “Un caracol sibarita

  1. Me recuerda a la tortuga de un amigo mío, que nos la dejó y nos quedamos sin comida suya y mientras le dimos pastitas y jamón york, y luego se resistía a volver a comer sus moscas secas. Sigue contándonos sus aventuras!

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